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La importancia del liquido de frenos

27 feb 2023
5 min de lectura

Actualizado: hace 6 días



El líquido de frenos en buen estado es fundamental para mantener un frenado seguro, consistente y predecible.

Sin embargo, suele recibir mucha menos atención que discos y pastillas. Como no podemos observar fácilmente su deterioro, es común asumir que mientras el nivel sea correcto y el vehículo frene, el líquido está en buenas condiciones.

No necesariamente es así.


¿Qué función cumple el líquido de frenos?

El sistema de frenos utiliza un circuito hidráulico para transmitir la fuerza aplicada sobre el pedal hacia los frenos de las ruedas.

Al presionar el pedal, la bomba o cilindro maestro genera presión hidráulica. El líquido transmite esa presión hacia las pinzas de freno, permitiendo que las pastillas actúen sobre los discos.

Para que este proceso funcione correctamente, el líquido debe conservar determinadas propiedades incluso cuando el sistema alcanza temperaturas elevadas.

Y ahí comienza el problema.


¿Por qué hay que cambiarlo si el circuito está cerrado?

Porque el líquido de frenos envejece.


Los líquidos convencionales utilizados en gran parte de los automóviles son higroscópicos: tienen capacidad de absorber humedad con el paso del tiempo. El circuito está sellado, pero no es completamente inmune al ingreso gradual de humedad durante años de funcionamiento.

Por eso un líquido puede verse relativamente normal y mantener su nivel correcto, pero haber perdido parte de sus propiedades.

La consecuencia más importante es la disminución de su punto de ebullición.

Un líquido nuevo soporta temperaturas considerablemente mayores antes de hervir.

A medida que aumenta su contenido de agua, esa resistencia térmica disminuye.


¿Qué ocurre cuando el líquido envejecido se calienta?

Los frenos convierten energía en calor. Durante una frenada intensa o repetitiva, discos, pastillas y pinzas pueden alcanzar temperaturas muy elevadas.

Mientras el líquido permanece en estado líquido, transmite eficazmente la presión hidráulica.


Pero si alcanza su punto de ebullición pueden aparecer burbujas de vapor.

Y aquí existe una diferencia fundamental: un líquido es prácticamente incompresible; un gas sí puede comprimirse.


Parte del recorrido del pedal comienza entonces a utilizarse para comprimir ese vapor en lugar de transmitir directamente la presión hacia los frenos.


El conductor puede percibir:

  • pedal más largo o esponjoso;

  • pérdida de consistencia después de varias frenadas;

  • reducción de la capacidad de frenado;

  • y, en condiciones severas, un aumento importante de la distancia necesaria para detener el vehículo.


CUPRA advierte específicamente que las burbujas de vapor producidas bajo cargas extremas pueden reducir significativamente la potencia de frenado, aumentar la distancia de detención e incluso comprometer completamente el funcionamiento del sistema. CUPRA


El problema no termina en el punto de ebullición

La humedad acumulada tampoco es beneficiosa para los componentes hidráulicos.

Con los años puede contribuir al deterioro y corrosión interna de componentes como cilindros, conductos, pinzas y unidades hidráulicas ABS/ESC.

Por eso cambiar periódicamente el líquido no consiste simplemente en conseguir un pedal “más firme”.


Es mantenimiento preventivo del sistema hidráulico completo.


¿Cada cuánto debe cambiarse?

Aquí evitaría establecer una única regla para todos los automóviles.

El intervalo correcto es siempre el especificado por el fabricante para el modelo, año y mercado correspondiente.


Como referencia, existen diferencias incluso entre marcas del mismo segmento:

Fabricante

Referencia general

Volkswagen / VAG

Primera sustitución como máximo a los 3 años y posteriormente cada 2 años según la información publicada por Volkswagen. Volkswagen

Porsche

Generalmente cada 2 años, independientemente del kilometraje. Porsche Files

Volvo

Cada 2 años o cada dos servicios programados; Volvo señala intervalos más cortos bajo determinadas condiciones severas. Volvo Cars

CUPRA

Debe seguirse el programa correspondiente al vehículo; la documentación técnica advierte expresamente sobre el uso de líquido viejo y exige respetar la especificación correspondiente. CUPRA

BMW / MINI

El intervalo debe verificarse en el plan de mantenimiento/CBS del vehículo concreto.

Jaguar / Land Rover

Debe verificarse según modelo, motorización, año y programa de servicio aplicable.


No todos los líquidos de frenos son iguales

Existen diferentes tipos y especificaciones de líquido de frenos, entre ellos DOT 3, DOT 4, DOT 5 y DOT 5.1. Estas clasificaciones no representan simplemente una escala de menor a mayor rendimiento y, por lo tanto, no significa que puedan sustituirse o mezclarse libremente entre sí.


Cada fabricante determina la especificación adecuada de acuerdo con el diseño del sistema de frenos. Para ello se consideran características como el punto de ebullición, viscosidad, comportamiento a distintas temperaturas, composición química y compatibilidad con sellos, juntas y O-rings, además de los requerimientos de los sistemas ABS y control de estabilidad.


También influyen las características propias del vehículo. Un automóvil de altas prestaciones, por ejemplo, puede someter el sistema de frenos a cargas térmicas muy diferentes a las de un vehículo de uso urbano, por lo que el líquido debe mantener sus propiedades dentro de las condiciones para las cuales fue diseñado el sistema.

Por esta razón, no se debe elegir un líquido de frenos únicamente porque tenga una clasificación DOT aparentemente superior. Se debe utilizar siempre la especificación indicada por el fabricante del vehículo.

¿Se puede saber si el líquido está contaminado?

Sí. El estado del líquido de frenos puede evaluarse mediante un instrumento específico que permite comprobar su nivel de contaminación o contenido de agua. A medida que el líquido absorbe humedad, sus propiedades se degradan y disminuye su punto de ebullición, por lo que esta medición puede entregar una referencia importante sobre su condición.


Sin embargo, la medición no reemplaza el programa de mantenimiento establecido por el fabricante. Muchos fabricantes determinan el reemplazo del líquido de frenos principalmente por tiempo de servicio —años— y no únicamente por kilometraje, precisamente porque la absorción de humedad y el envejecimiento ocurren incluso en vehículos que recorren pocos kilómetros.


Por lo tanto, el líquido debe sustituirse cuando la medición indique una condición fuera de especificación o cuando se cumpla el intervalo establecido por el fabricante, aunque aparentemente el vehículo continúe frenando con normalidad.

Que el líquido tenga buen aspecto o que el vehículo frene correctamente no significa necesariamente que conserve sus propiedades originales.

Un mantenimiento pequeño dentro de un sistema crítico

Cambiar el líquido de frenos puede parecer una intervención menor comparada con reemplazar discos, pinzas o componentes hidráulicos.

Pero su función es esencial.


No esperamos a que el líquido hierva para descubrir que estaba degradado.

Se reemplaza preventivamente para conservar las propiedades con las que fue diseñado el sistema de frenos.



IMPORTANTE:

La información de este artículo es de carácter general y no sustituye el programa de mantenimiento ni las especificaciones técnicas correspondientes a cada vehículo. Los intervalos, procedimientos y tipos de líquido pueden variar según fabricante, modelo, año, motorización y mercado. Ante dudas sobre el estado del sistema de frenos, se recomienda consultar la documentación del fabricante y realizar una evaluación en un taller especializado.

 
 
 

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